miércoles, 23 de febrero de 2011

GUIA PRACTICA PARA FAMILIARES DE ENFERMOS CON CANCER



Hoy sabemos que un elevado porcentaje de cánceres antes incurables pueden ser tratados con éxito. 

Pero el camino de la recuperación a veces es largo y difícil; no sólo para el enfermo sino también para aquellas personas que le rodean.

Frecuentemente, pensamos que ante estas circunstancias hay pocas cosas que puedan hacer. Pero es importante que sepas que, aunque ésta es una situación difícil, todos los miembros de la familia pueden ayudar. Tú puedes participar en la recuperación del enfermo y contribuir a que se sienta mejor. Con ello mejorará tu estado de ánimo y conseguirás un ambiente más confortable.

Es posible que pienses que no tienes estrategias adecuadas para enfrentarte a los sentimientos de los enfermos. Esta sensación puede desaparecer si conoces más a fondo los sentimientos de la otra persona y dispones de una serie de pautas que puedes utilizar para comunicarte con ella.

Vamos a explicarte primero las reacciones emocionales más frecuentes que suelen aparecer en estos enfermos; fundamentalmente son ansiedad y depresión. Ambas reacciones son normales ante esta nueva y difícil situación, lo que no significa que no podamos hacer nada; quizá no sea posible hacer que desaparezcan por completo, pero sí podemos contribuir a mejorarlas.

Cuando hablamos de ansiedad nos referimos a aquellos sentimientos y sensaciones como el miedo, la preocupación, la angustia, la aprensión, que nos producen un enorme malestar. En el enfermo de cáncer, la ansiedad se presenta como sensación de amenaza contra su vida, miedo al dolor y sufrimiento, temor al rechazo debido a cambios corporales, etc.

La depresión es un sentimiento de tristeza persistente provocado por pensamientos negativos hacia uno mismo y/o hacia el mundo que le rodea. La depresión en pacientes oncológicos se produce por la pérdida de salud y la posibilidad de realizar sus actividades cotidianas y por la disminución en su calidad de vida.
La ansiedad y la depresión provocan cambios en su comportamiento tales como llanto, pérdida de apetito, alteraciones del sueño, pérdida de interés por las cosas, dificultades para concentrarse en pequeñas tareas, cambios bruscos en su estado de ánimo, etc.

Estas reacciones pueden diferir de un enfermo a otro, dependiendo de su actitud frente a todo este proceso y del apoyo que reciba de su entorno.

Ahora ya conoces algo más sobre los sentimientos que pueden aparecer en el enfermo, sin embargo esto no es suficiente, ya que el paciente en este momento necesita que le escuches y que le comprendas. Para facilitar el proceso de comunicación con el enfermo vamos a desarrollar dos habilidades básicas: La escucha y la comprensión.

La habilidad de escuchar adecuadamente significa transmitir al otro que estamos interesados y atentos a lo que nos está contando, de esta forma la comunicación será más fácil y agradable para ambos.

Para lograrlo debemos estar disponibles y atentos únicamente a nuestro interlocutor.

¿Como?

Con gestos y con el cuerpo:

Cuando escuchamos es importante no olvidar que en la comunicación nuestros gestos y posturas son elementos esenciales.

No sólo escuchamos con los oídos, también lo hacemos con la mirada, las manos, la inclinación del cuerpo, etc.

Por ello cuando escuches al enfermo debes tener en cuenta los siguientes aspectos:

- Permanecer a poca distancia del enfermo durante la conversación, esto es, que tu cuerpo se incline ligeramente hacia él.

- Mirar al enfermo a la cara y/o a los ojos mientras nos está hablando.
- Realizar movimientos de cabeza para sentir y acompañar la escucha con gestos de manos, brazos, etc.
- Acompañar con expresiones faciales que reflejen que estamos entendiendo lo que el enfermo nos está contando.

Por ejemplo: sonreír si nos cuenta algo alegre, mostrar sorpresa, tristeza, preocupación, etc...

Con palabras:

Normalmente consideramos que para escuchar tenemos que permanecer callados, sin embargo, para realizar una escucha adecuada, es necesario utilizar pequeñas expresiones verbales que transmitan al enfermo que estamos interesados en lo que nos está contando.
Mientras escuchas es importante que:
- Utilices incentivos verbales como "ya veo", "uhm-uhm", "aham", etc.

- Realices pequeños resúmenes de las cosas que nos ha contado el enfermo, haciendo hincapié en los aspectos más importantes.

- Utilices frases del tipo " si no te he entendido mal...", "entonces...", "según me has comentado...", etc. antes de ofrecer el resumen

Otros aspectos importantes para realizar una escucha adecuada son:

- No distraernos mientras el enfermo nos está hablando, sólo así podrás estar seguro de no perder parte de la información.
- No interrumpirle nunca cuando esté contándonos sus sentimientos, con frases como "no te preocupes...", "no tiene importancia...", etc...
- No ofrecer soluciones prematuras; cuando el enfermo te está contando algún problema, no le interrumpas para decirle que tú no conoces la solución, no es el momento de hacerlo, debes esperar a oír todo lo que quiera contarte para ofrecer la ayuda adecuada.
- Identificar el momento en el que el paciente desea que hablemos y terminemos con nuestro papel de escucha.

Cuando una persona cuenta una historia u ofrece cualquier tipo de información, espera que la persona que le está escuchando comprenda lo que intenta comunicarle.

De la misma forma esto también sucede cuando alguien expresa una emoción o un sentimiento.

La empatía es la capacidad de escuchar activamente los sentimientos y emociones de otras personas y entender que puede tener motivos para actuar como actúa o para sentirse como se siente.

Al hacer esto, somos capaces de sentir y compartir las emociones que nuestro interlocutor está experimentando: tristeza, alegría, entusiasmo, preocupación, etc.

Empatizar es una de las habilidades más importantes en la comunicación con el enfermo, si escuchamos sus sentimientos, sentirá que alguien se preocupa por él, así serás una persona significativa con la que compartirá sus emociones negativas lo que facilitará que también preste atención a las cosas positivas que le rodean.

- Observar los gestos, la postura y el tipo de palabras que utiliza el enfermo, así podrás utilizar los gestos y palabras similares, lo que facilitará la comunicación entre ambos y la sensación de ser comprendido.

- Utiliza expresiones para indicarle que le estás entendiendo. Para ello puedes emplear frases como: "Entiendo que te sientas así", "Sí te noto...", "Comprendo que...", etc.
- No emitas juicios sobre el estado de ánimo que le hagan sentirse culpable: "Estoy cansado de verte siempre llorando", "Que sea la última vez que te encuentro así", etc.
- No olvides los componentes no verbales, ya que una sonrisa, un gesto puede tener mayor impacto emocional que mil palabras.

El llanto es la manifestación de múltiples sentimientos que van desde la emoción positiva, la alegría, hasta la tristeza y la desesperanza.

Como ves, en la mayoría de los casos, el llanto es una reacción adecuada ante cualquier situación emocional actuando como "válvula de escape" que permite estar más serenos para afrontar la situación.

Sin embargo, el llanto ha sido frecuentemente asociado a debilidad, a depresión, a inmadurez; por eso el que llora "es débil" o "está tomándoselo demasiado mal".

Estas consideraciones están tan arraigadas en nuestra cultura que nuestra primera respuesta ante el llanto es evitarlo a toda costa, intentando "clamar al que llora", "subirle el ánimo", o "cambiar de tema".

Por esto responder a una situación de llanto, sin intentar detenerla, no es fácil; requiere serenidad y poner en marcha las habilidades de escucha y empatía, y sobre todo no intentar detener el llanto cuando ya ha comenzado.

SI ¿Que debes hacer?

  • Quédate a su lado si el enfermo no te pide lo contrario.
  • Escúchale todo lo que nos quiera decir.
  • Evita que otros interrumpan el llanto.
  • Quédate lo más silencioso posible.
  • Apóyale con el contacto físico.


NO ¿Que no debes hacer?

  • Evitar por todos los medios que el enfermo siga llorando ("No llores", "tienes que ser fuerte", etc...)
  • Intentar animarle o cambiar de tema ("Si tu estás bien", "No te preocupes", "Cálmate, todo va a salir bien", "Vamos un rato a ver la televisión", etc.)
  • Salir del lugar si el enfermo no te lo ha pedido.
  • Llamar a otras personas si no lo ha pedido.


Es imprescindible que no olvides que si el enfermo no quiere hablar sobre sus sentimientos, aunque pienses que eso le ayudaría a sentirse mejor, debes respetar su decisión.

Sin embargo, puedes decirle que si encuentra la necesidad de contarnos algo sobre lo que nos preocupa, lo que siente, lo que desea, etc., estás deseando escucharle y compartir con él este momento al igual que has compartido muchos otros.

Manifestar interés y entusiasmo, mediante preguntas y expresiones de acuerdo, ante cualquier iniciativa del paciente que mejore su situación y conlleve la realización de actividades como pasear, leer, escuchar música, etc.

Esperamos que estas pautas te sirvan para comunicarte mejor con el paciente.

Debes saber, que la Asociación Española Contra el Cáncer cuenta con un servicio de atención psicológica, completamente gratuito, donde pueden acudir tanto enfermos como sus familiares. 

Si estás interesado y quieres recibir más información puedes llamar al teléfono:

Fuente:


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3 comentarios:

merypoppins39@hotmail.com dijo...

La verdad es que estoy muy agradecida por encontrar pautas de apoyo para nosotros familiares. Tengo una hermana de 50 años, menor a mi, tiene cáncer de mama, lo difícil es que es una persona sumamente hermética, siempre fue así, hemos querido acompañarla a sus citas médicas pero nos ha hecho a un lado, a duras penas comenta algo muy corto con mis padres porque vive con ellos. No sabemos como arribar la conversación porque a veces es muy agresiva, o llega del trabajo y se dedica a realizar sus trabajos porque es docente. Ya se ha sometido a radioterapias y está tomando unas pastillas sumamente caras pero no quiere que ni eso sepamos. Necesitamos que nos aconsejen como llevar el asunto
Eternamente agradecida. María Troya.

Maria Eugenia Rojas Alegria dijo...

Hola María, te envié un correo.
Muchos abrazos.
Mau

privote lai dijo...
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