sábado, 23 de abril de 2011

EL RESPETO


El respeto es aceptar y comprender tal y como son los demás, aceptar y comprender su forma de pensar aunque no sea igual que la nuestra.

Es aceptar y comprender al humilde y al engreído, al pobre y al rico, al sabio y al ignorante, al pequeño y al mayor, sea física, moral o intelectualmente diferente, es   comprender  la forma de ser de la otra persona.

El respeto exige un trato agradable y cortés; el respeto es una particularidad de las relaciones humanas, de la vida en sociedad, del trabajo en equipo, de la vida familiar, de cualquier relación interpersonal.

Como reforzar el respeto



Aprende a escuchar.

Tenemos que escuchar activamente y centrarnos en el otro,  intentar encontrar el mensaje principal de sus palabras. Contacta visualmente con la otra persona, no pierdas la mirada en el infinito. Sonríe, pero sin que parezca irónico. No interrumpas a la otra persona, deja que hable y hazlo tu solo cuando ella haya acabado. Mira a los ojos y deséale un buen día, o simplemente dale las gracias con sentimiento. Dale lo mejor de ti desde el corazón.

Tomemos la decisión de aprender.

El mundo está en constante cambio y por supuesto nosotros, por lo tanto debemos estar decididos a aprender para alcanzar las metas que nos proponemos y evitar el fracaso.

Colócate en los zapatos del otro.

“No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti“, debemos ponernos en la situación del otro,  pensar y sentir desde su punto de vista. Nuestro entendimiento y empatía hacia los demás nos hará más sensibles.

No seas intransigente.

Antes de condenar o juzgar a una persona, debemos recapacitar y analizar nuestra actitud y conducta, para evitar discriminación o maltrato, puede que estemos deseando que hagan lo que nosotros queremos, sin respetar su opinión. Debemos tener paciencia, tolerancia y comprensión.

Nadie es más ni menos que tú.

Si piensas que eres superior a los demás, estarás obligado a demostrar tu superioridad y vivirás con temor, porque es difícil mantener el reto. Y si crees que eres menos que los demás, de poco te servirá el esfuerzo que realices para superar el temor. 

Acepta, que en cada momento corremos el riesgo de errar, pero ni el acierto ni el error, determinan el valor de una persona; estos son hechos circunstanciales. 

Una persona se define por sus valores, por sus actitudes y por sus metas. 


Estas son las verdaderas fuerzas, que modelan la personalidad y determinan su trayectoria en la vida.

Enseña con el ejemplo.

El ejemplo es determinante. Eres tú quien enseña a tus hijos el respeto, respetándoles y  de esa manera ellos te respetarán a ti y a los demás. 

La próxima vez que vayas a entrar a su cuarto, toca la puerta antes de hacerlo; de esa manera, él tocará a tu puerta antes de entrar.

Cuando vivimos con respeto hacia los demás, nos volvemos más tolerantes, pacientes, comprensivos, cumplidores y responsables de nuestra participación en el mundo, y cuando nos volvemos respetuosos de nosotros mismos, establecemos límites con seguridad, nos valoramos más y confiamos en nuestra capacidad.

El respeto es uno de los valores mas importantes y necesarios para que una sociedad funcione y tenga una buena convivencia, para que la gente no tenga problemas ni conflictos entre sí.

Por todo esto, respetémonos a nosotros mismos y a los demás.

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