martes, 31 de mayo de 2011

PRESUMIR, APARENTAR Y JUZGAR


Rocio, es una mujer tropical muy guapa, que por azares de  la vida se separo de su gran amor, empezó a trabajar  y construyó su propio castillo, tenia aventuras amorosas y no quería comprometerse con ninguno, quería disfrutar de la vida.

Su vida se tornó en aventura y se dedicó a viajar, conoció varios países y decidió quedarse en España.

Como se le iban mermando sus ahorros, empezó a trabajar, aunque ella era profesional, tuvo que hacer de todo y finalmente se dedico al servicio domestico.

Sus amigas y familia sabían que estaba muy bien, bueno, era lo que Rocío les hacía creer, porque no quería escuchar reprimendas “yo te lo dije”, “porque no hiciste caso”, “no conoces a la gente”.

Después de un buen tiempo,  su familia le pidió que retornase, aunque sea de visita. Rocio aceptó y se vio un poco apretada porque no contaba con el dinero suficiente para realizar el viaje, puesto que aparte de los pasajes, tenía que comprar regalos para todos y eso le salía bastante caro.

Ella pensó, que además,  tenía que comprarse ropa, arreglarse el pelo, en fin, esas cosillas superfluas. Pero no tenía el dinero suficiente para todo ello; que hacía entonces?

Después de mucho pensar, resolvió  solicitar un préstamo al  Banco. Le fue concedido.

Llegó el día de partir, se fue cargada de regalos, muy elegante, cuando llegó a su país se convirtió en  una princesa,  todos le admiraban y mucho más que antes.

Entonces sus primas y amigas, empezaron a comentar sobre lo magnífica que estaba Rocío y sus charlas se tornaron en un solo tema, el de  emigrar para probar suerte, claro eran mucho más jóvenes que Rocío y algunas decían que eran más guapas, y porque no estar igual o mejor que Rocio?  Pero, lo que no sabían es que Rocio tiene que trabajar de lo que ellas ni se imaginan y que además se hizo un préstamo para estar con ellas.

Ya de vuelta, Rocio  que fue Princesa por un mes, volvió a su realidad, volvió  a ser Cenicienta, a enfrentarse a su castillo de arena que en cualquier momento se puede  derrumbar, ya que ahora tenía que trabajar el doble para devolver el dinero adeudado.

El consuelo que tiene  es  que,  ante su familia y amistades, dejo una impresión de lujo y recordaba todas las palabras de admiración que recibió.

MORALEJA:

El ser humano tiene la tendencia a presumir, muchas veces de lo que no tenemos, y otras a juzgar anticipadamente y dejarnos llevar por las apariencias y los acontecimientos, sin verificar la realidad de las situaciones.

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