lunes, 24 de junio de 2013

PERSONA MALAS.


A lo largo de este tiempo he conocido gente que es incapaz de reconocer sentimientos ajenos, que gozan haciendo daño (menos mal son solo 3).

A esta gente yo le catalogo como gente fría, mala y cruel.

He tratado de entender esa mala actitud y deduzco que, seguramente en alguna etapa de su vida, fueron víctimas o vieron  tratar de esa mala manera a algún miembro de su familia, grabándose esto en su inconsciente.

Me he dado cuenta que estas personas son y están secas.

Son secas, frías, incapaces de sentir cariño y su físico muestra esa sequedad en su piel, en sus facciones, nunca esbozan una sonrisa, siempre con el ceño fruncido.

Para mí fue duro haber conocido a esta gente, sufrí por ese sentimiento de desprecio que flotaba en el aire, sufrí por no poderlo entender.

Según Sutton, las doce peores acciones cotidianas con las que se identifica a una persona “desagradable” incluyen:

1. Insultos personales
2. Invadir el territorio personal de otra persona
3. Contacto físico no requerido
4. Amenazas e intimidación (verbal o no)
5. Chistes y bromas sarcásticos usados como sistemas para insultar
6. Ataques fulminantes por medio del correo electrónico
7. Ataques en el estatus de redes sociales con la intención de humillar a sus víctimas
8. Avergonzar a una persona en público y rituales de degradación
9. Interrupciones bruscas groseras
10. Ataques hipócritas y doble cara
11. Miradas obscenas
12. Tratar a las personas como si fueran invisibles

Analizando todas estas situaciones, entendí que las personas desagradables y odiosas  existen.

Gracias a la inteligencia que Dios me dio, aprendí a reformular mi actitud y fui capaz de desarrollar una indiferencia emocional hacia esas patéticas personas y aprendí  a no dar importancia a cosas que en realidad no valen la pena.

Cambié mi forma de ver las cosas, cambié mi mentalidad y aprendí a vivir donde estoy físicamente (antes nunca me había pasado nada igual, bueno vivía en otro lado).

Ahora me limito a disfrutar de las otras maravillosas personas, que aun sin yo saberlo,  me demostraron un cariño infinito ofreciéndome su incondicional amistad.

Me he dado cuenta que no vale la pena sufrir por estas hostiles personas, me quedo con la tranquilidad de saber, que yo si puedo brindar amistad y por más que quieran, jamás lograrán borrar mi sonrisa.

“Sobran motivos para amar,
para de este mundo gozar.
La mentira, tocarme nunca podrá
y la santa verdad en mi corazón,
siempre vivirá”

©Maria Eugenia Rojas Alegria

2 comentarios:

fus dijo...

Las personas que solo nos aportan malos sentimientos, hay que hacerles un funeral y enterrarlas, después solo nos quedarán en el recuerdo, poco a poco se nos iran olvidando, aunque a veces, estèn sentadas al lado nuestra.

un abrazo

fus

Maria Eugenia Rojas Alegria dijo...

Hola Fus, eso es verdad, ahora estoy en la etapa de no saber quienes son jejejejej.
Abrazos llenos de luz.
Mau